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Artículos de opinión, Periodismo

A propósito del Día Mundial de Libertad de Prensa

Resulta muy oportuno y de gran importancia discutir el tema del proyecto de la ley de Comunicación de nuestro país dentro del marco de la celebración de un año más de la Libertad de Prensa;  ya que, los controversiales debates que se han generado alrededor del tema han traspasado las barreras de los medios de comunicación y actualmente conciernen a toda la sociedad.

Pero ¿a qué no más nos referimos cuando hablamos de esta libertad? Seguramente la asociamos con la libertad de expresión,  y muchas veces erróneamente la limitamos a los medios de comunicación, sin darnos cuenta que los ciudadanos somos los primeros que tenemos que ejercer este derecho junto con la libertad de opinión e información y, a partir, de ello exigir el cumplimiento de los medios también.  Quienes tienen la función de informar deben incentivar la participación democrática y el respeto de los derechos humanos mediante sus espacios, es decir, ejercer la libertad de prensa sin dejar a un lado la libertad de los receptores. Estos aspectos se consideran dentro del proyecto de Comunicación de la Asamblea Constituyente; sin embargo, varios medios de comunicación, periodistas y profesionales relacionados con la rama consideran a dicho proyecto como un atentado a la libertad. Se ha hablado tanto de la opinión de los medios, pero muy poco se ha centrado en el parecer de la ciudadanía, pese a que en la ley varios artículos abordan la libertad de expresión, opinión e información de las personas.

Es que hablar de legislación de la comunicación o los medios es todo un desafío para Ecuador y para toda Latinoamérica como se planteó en la Conferencia por el Día Internacional de la Libertad de Prensa; puesto que una verdadera ley implicaría que se regule los procesos de comunicación sin dejar de lado medidas justas, democráticas y participativas. Para un país como el nuestro, la ley se muestra como una oportunidad de adecuar el marco regulatorio más allá del ámbito penal,  que mediante sanciones a los medios por atentar contra la integridad y dignidad de las personas no ha podido controlar el sistema de comunicación como tal y tampoco sus repercusiones sociales.

Los medios de comunicación privados fueron los primeros en dominar al proyecto como “Ley Mordaza” y es que son evidentes las incongruencias e inexactitudes de algunos artículos de la ley; así como también, por otro lado, es evidente la mala distribución del espectro radioeléctrico, la concentración de medios, los oligopolios y monopolios, y la desigualdad en el acceso a la información.

Pero al igual que en la conferencia, me pregunto ¿es la ley de comunicación la mejor solución para mejorar la calidad del periodismo? Ese periodismo que comete desde errores ortográficos o de redacción hasta atentados contra la verdad, ese periodismo que defiende intereses privados, ese periodismo que no da apertura a la voz colectiva; ese periodismo es nuestra realidad y muchos nos sentimos decepcionados e insatisfechos con ese trabajo. No se conoce a ciencia cierta la postura de la sociedad frente al proyecto de Ley de Comunicación, pero las marchas convocadas por grupos contrarios y la poca acogida de las mismas, demuestran que las personas apoyan el proyecto o se mantienen indiferentes, sin darse cuenta que, al poner sobre la mesa algo referente a comunicación se nos está involucrando a todos y no solo a los medios.  Pero volviendo a la pregunta, los errores de fondo (estructura tradicional de los medios, ética del medio y los periodistas) no se puede resolver simplemente desde lo legislativo, pues ocurrirá como en todas las leyes: se las cumple por simple obligación y existe más incentivo para violarlas.

La existencia de una ley de comunicación no es la solución ni tampoco el problema; el punto central está en llegar a un consenso sobre la misma y balancear las percepciones que cada sector tengan en cuanto a libertad (de expresión, información y opinión). La libertad de expresión para Gustavo Gómez, Director de Telecomunicaciones de Uruguay, es como una moneda de dos caras: en la una, los medios de comunicación tienen la necesidad y obligación de informar y en la otra, las personas buscan y tienen el derecho de recibir información. Este proceso simultáneo no debe ser rígido, debe romper los esquemas tradicionales y siempre buscar el cumplimiento de los derechos de parte y parte. Esto es verdadera libertad, ¡qué viva la Libertad de Prensa! y la ¡Libertad Ciudadana!

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Acerca de Didis

Licenciada en Comunicación, mención en Periodismo, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Sus intereses profesionales se enfocan en el periodismo multimedia, comunicación para el desarrollo, community management. Entre sus aficiones están la producción audiovisual, el cine, la poesía y la artesanía. Actualmente se desempeña como periodista freelance en Tevesur Cusco. Fue conductora del noticiero especializado Economía y Negocios, reportera y asistente de producción en Multimedios 106 de Quito, Ecuador. Trabajó como Servidor Público de Apoyo en el departamento de Digitalización y Archivo de la Superintendencia de Compañías en 2011. Realizó pasantías de reportera del noticiero 24 Horas, de Teleamazonas en 2010 – 2011. Se desempeñó como Asistente de Producción en Estación Web desde 2009 a 2010. Realizó pasantías en el departamento de Comunicación de la Vicepresidencia de la República en 2009. Coproductora y locutora del programa radial Alternativa Juvenil de Ex Radio la Luna desde 2007 a 2008.

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