Read!
Comunicación para el Desarrollo

Antecedentes de la Comunicación para el desarrollo

Tras la devastación que produjo la Segunda Guerra Mundial, fueron muchos los gobiernos que hablaron de reconstrucción, cambios, progreso, en sí, de una evolución. Sin embargo, Estados Unidos y algunos países europeos como la Unión Soviética no se vieron tan afectados; por el contrario, alcanzaron mayor poder político, económico y militar.

La situación empeoró cuando comenzó la época de la Guerra Fría; “para ello era necesario la intervención estatal para lograr levantar la economía e incentivar el avance tecnológico” (Beltrán: 2005). La inestabilidad social y política perjudicó directamente a los países subdesarrollados, por lo cual, los Estados Unidos, “protectores del statu quo global, que la identificaban (la crisis) con el comunismo soviético o, por lo menos, la consideraban como un recurso permanente y potencial para su contendiente en la lucha global por la supremacía” (Hobsbawm: 2001), trató de frenar este riesgo. La potencia mundial ofreció ayuda económica, difundió propagandas políticas y, en el peor de los casos, utilizó la subversión militar oficial o extraoficial y declaró la guerra abierta a algunos países.

Sin embargo, el único método que contribuiría al proceso de reconstrucción y rehabilitación era el apoyo financiero, que en primer término benefició al progreso de Alemania, Italia y Japón.  A finales de la década de los 40, los países subdesarrollados aún se encontraban en situación de desventaja; por lo cual, en 1949, el presidente estadounidense Harry Truman “planteó la creación de un programa internacional de asistencia, técnica y financiera, para el desarrollo nacional que llegaría a conocerse como el del Punto Cuarto. Para su ejecución, se estableció el organismo que ahora se conoce como Agencia de los Estados Unidos de América para el Desarrollo Internacional (USAID)” (Beltrán: 2005).

Este programa consistía en “brindar asistencia para que los gobiernos inviertan en obras públicas: ampliación y mejoramiento de infraestructura de caminos, vivienda, electricidad, agua potable y alcantarillado. También se establecieron acuerdos de cooperación en temas de agricultura, salud y educación, que se consolidarían a partir de la década  de los 50” (Beltrán: 2005).

En la misma época, en América Latina se vivían diversos procesos revolucionarios (transiciones de dictaduras a gobiernos democráticos) que de igual manera buscaban un cambio. Sin embargo, Estados Unidos tomó la iniciativa para implementar su nuevo programa, que pretendía eliminar las barreras entre países ricos y pobres. “En ese paradigma la Comunicación trató de promover cambios a través de innovaciones. Según Everett M. Rogers, el modelo usa dos pasos: de los medios a los líderes de opinión y de los líderes a la comunidad e individuos” (Franco Romero:  2011); es decir, los medios debían ser los encargados de trasmitir los nuevos valores de la modernidad y educar sobre el uso de la nueva tecnología.

Sin embargo, el Punto Cuarto no consideró particularidades que debían aplicarse de acuerdo a la situación de cada país; es por ello que, a finales de los 60, un movimiento regional de economistas y científicos sociales criticaron el modelo, con lo cual propusieron la Teoría de la Dependencia que revelaba el ambiente de injusticia y desigualdad en donde se desenvolvían las relaciones internacionales; “venderle (a Estados Unidos) barato materias primas y comprarle caro productos manufacturados producía un déficit crónico y creciente para los latinoamericanos” (Beltrán: 2005) y sostenían que logrando la independencia se conseguiría un desarrollo efectivo y democrático. Por otro lado, los partidarios del programa tampoco previnieron la ineficacia que tendría el usar medios de comunicación masiva para difundir los planes de desarrollo; puesto que ignoraban “la dinámica local, es decir, a los participantes de un determinado contexto social, cultural y político” (Franco Romero: 2011) y como conclusión los investigadores plantearon que la comunicación personal tenía mayor efecto en el comportamiento social.

Tiempo después de la aplicación, los problemas de subdesarrollo se mantuvieron y, en algunos casos se incrementaron. La crisis petrolera internacional de 1970 afectó la economía latinoamericana, “la región vio ya a mediados de la década bajar rápidamente sus tasas de crecimiento y le resultaría inevitable hacer recortes en los gastos públicos, afectando como siempre a los más desamparados” (Beltrán: 2005). En la siguiente década, la situación para América Latina no mejoró: “Existió aumento del desempleo, salarios más bajos y precios más altos y aguda inflación. El 40% de las familias cayó a niveles de pobreza crítica mientras las elites conservadoras se enriquecían más. Y el autoritarismo seguía sojuzgando al pueblo” (Beltrán: 2005).

Era evidente que no existía un modelo de desarrollo universal; por ello, personas e instituciones trabajaron por conseguir el cambio, mediante el impulso de modelos de desarrollo cimentados en bases comunitarias, autogestionarias y participativas, que pudiesen variar según el contexto donde se apliquen.

Para llevar a cabo todos estos procesos de desarrollo social fue necesaria la persuasión educativa, para provocar cambios de conducta pensados, tanto en quienes los gestarían como en quienes serían beneficiados. “En cada uno de esos servicios sociales se incluyó una unidad dedicada a la información de apuntalamiento a los fines del respectivo sector. Y esta medida llegaría a constituir una de las raíces mayores de la actividad que sólo varios años después iría a conocerse como comunicación para el desarrollo” (Beltrán: 2005)

Lecturas recomendadas:

La Comunicación para el desarrollo en Latinoamérica: un recuento de medio siglo

Estructuralismo y Teoría de la Dependencia en el periodo neoliberal.

Dependencia y desarrollo en América Latina (Subdesarrollo, periferia y dependencia, desde p.12)

Anuncios

Acerca de Didis

Licenciada en Comunicación, mención en Periodismo, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Sus intereses profesionales se enfocan en el periodismo multimedia, comunicación para el desarrollo, community management. Entre sus aficiones están la producción audiovisual, el cine, la poesía y la artesanía. Actualmente se desempeña como periodista freelance en Tevesur Cusco. Fue conductora del noticiero especializado Economía y Negocios, reportera y asistente de producción en Multimedios 106 de Quito, Ecuador. Trabajó como Servidor Público de Apoyo en el departamento de Digitalización y Archivo de la Superintendencia de Compañías en 2011. Realizó pasantías de reportera del noticiero 24 Horas, de Teleamazonas en 2010 – 2011. Se desempeñó como Asistente de Producción en Estación Web desde 2009 a 2010. Realizó pasantías en el departamento de Comunicación de la Vicepresidencia de la República en 2009. Coproductora y locutora del programa radial Alternativa Juvenil de Ex Radio la Luna desde 2007 a 2008.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: