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Comunicación Comunitaria

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Ingredientes para la subsistencia de medios comunitarios

El periodista y abogado argentino-paraguayo Arturo Bregaglio aseguró que los medios comunitarios pueden y podrán subsistir si logran combinar los avances tecnológicos, la calidad en la programación y en el trabajo periodístico, además de su creatividad para obtener recursos.

El periodista argentino –director de Radio Viva, de Paraguay- planteó un enfoque sobre los posibles riesgos que enfrentan los medios comunitarios. En su opinión, estos medios “usan la improvisación como el pan de cada día, lo cual deteriora al periodista, haciéndolo incompetente”.

En cuanto a la programación, enfatizó que los medios deben tener una programación que genere un espectáculo para pensar. Deben trabajar mucho en la gestión de producción y, para su sustento económico, deben introducirse y conocer el mercado publicitario, además de mantener siempre su identidad.

El radialista José Ignacio López Vigil dijo que un medio comunitario es un centro cultural donde deberían existir iniciativas económicas que promuevan la creación de productos periodísticos de buena calidad. También puso como ejemplo el caso de radios comunitarias que se mantienen gracias a iniciativas y emprendimientos generados por la propia la comunidad.

Radios comunitarias: Experiencias ecuatorianas

Queridos lectores, les comparto un reportaje de diario El Telégrafo acerca de la labor de medios comunitarios en Ecuador, como una forma de integración interzonal:

Las emisoras Estéreo Siapiclaará -en Borbón-, Somba Pamin -de Santo Domingo de los Tsáchilas- y Radio Chachi -en Esmeraldas- permiten que la población se comunique con su familia que vive tierra adentro en sus comunas.

La radio comunitaria sintoniza con éperas y tsáchilas. Fotos:  Pilar Caceres | El Telégrafo

Fotos: Pilar Caceres | El Telégrafo

Una pequeña radio negra en donde las frecuencias se seleccionan usando perillas manuales cuelga de una de las vigas de la casa de madera de la familia Equi Garabato, en la comunidad Bella Aurora, en la parroquia Borbón (Esmeraldas).

Llegar hasta el lugar toma 10 minutos a bordo de una lancha rápida, que cuesta 0,25 centavos el recorrido por  el río Santiago. Un fuerte sol cae en la zona, pero la brisa refresca a los moradores de la zona. Las lanchas transportan a los habitantes de  tres comunidades (Santa Rosa, Bella Aurora y Cayapa), así como a vendedores de mariscos y víveres que ofertan productos  en los improvisados muelles de tierra.

Un total de 10 pequeñas casas, construidas en “minga”, usando vigas de madera, forma la comunidad Bella Aurora, en donde la vivienda de la familia Equi Garabato se convierte en el lugar céntrico de esa comuna cuando se prende la radio. Las mujeres de la nacionalidad épera se reúnen para fabricar pulseras multicolores de mullos, que les toma hasta un mes elaborarlas, así mismo para cocinar o conversar, como lo hicieron el jueves pasado, mientras sus hijos jugaban  en la tierra o hacían sus deberes apoyados en el piso de las casas. Allí, la radio Estéreo Siapiclaará (Voz de la nacionalidad para el pueblo) 90.7 FM, que funciona desde marzo de 2011, se convirtió en un medio de comunicación para esas familias.

La emisora, que es una de las 14  que la Secretaría de Pueblos, entregó a las 13 nacionalidades indígenas del país suena a todo volumen. Son las 15:00 y arranca el programa de vallenato de Silvio Chiripua (Silchi), coordinador de la radio, que opera en el centro de  Borbón y las mujeres lo escuchan con atención. “Sinchi, soy la Guadalupe González, quiero mandar un saludo a mi madre, Eliberta, que está en la comuna Santa Rosa”, dice una de las jóvenes de 20 años, quien se anima a llamar a la estación y mediante su teléfono celular envía su saludo en vivo. Cuenta que la radio es el único medio que le permite comunicarse con su madre, que vive a una hora, por vía fluvial, de donde ella está. “Por la radio nos comunicamos todos”, indica.

Ángela Equi Garabato hace lo mismo. “Sinchi, quiero mandar un saludo a mis abuelitos, Hilda y Marciano, en Santa Rosa, que Dios les dé vida”, desea la madre, de 20 años.

Chiripua expresa que gracias a la emisora acortan distancias y están más cerca de sus familias. Esa es la fortaleza. En Borbón hay 600 habitantes de la nacionalidad épera. “Antes, para comunicarnos, teníamos que mandar cartas y a veces se perdían en el camino. Ahora, con nuestra propia voz, damos las noticias”. La organización de reuniones de la comunidad, fiestas, decesos, enfermedades, son los principales acontecimientos que se receptan en la radio en forma gratuita, además de actividades recreativas, como la transmisión en vivo de partidos de fútbol comunitario. “Viajamos a las comunas y los narramos”, manifiesta Chiripua.

Una consola radial, cuatro micrófonos, parlantes, un computador, transmisores y lectores de discos compactos son algunos de los instrumentos que tienen estas radios. La estación de Borbón funciona  en el tercer piso de la casa del alcalde. La comunidad renta el espacio por 450 dólares mensuales. Para pagar la renta, Chiripua explica que realizan convenios de publicidad con almacenes y restaurantes de la parroquia. Cobran 45 dólares mensuales y cuentan con 12 cuñas publicitarias. Lo recaudado les sirve para la comida y pasajes de las tres personas que trabajan de manera voluntaria.

“Nuestras cuñas son baratas, en radios comerciales cobran 150 dólares”, comenta, mientras pone a sonar el vallenato “Cabello corto”, de Alfredo Gutiérrez, que es uno de los más solicitados en la emisora, cuya programación se transmite en un 90% en castellano y 10% en el idioma siapadee. Ciespal les capacitó en el manejo de los equipos.

En la radio dan prioridad a las noticias locales y nacionales y a la música (vallenato, salsa y cununos). “Estamos enterados de que pasa en Quito y Esmeraldas”, afirma María Serafina Garabato, otra de las moradoras de la comunidad Bella Aurora, mientras termina de cocinar.

Idioma e identidad

En su programa, Chiripua interactúa con la gente, que bombardea su teléfono con mensajes solicitando canciones y saludos para sus familiares que están distantes. Mientras envía a una pausa comercial cuenta que buscarán apoyo de un maestro intercultural para que enseñe a la población el siapadee.

Pero esta idea ya está en marcha en la radio Somba Pamin (Hablando fuerte), en Santo Domingo de los Tsáchilas.   Allí cuando Adrián Sauco Aguavil, de 19 años, se sienta frente a la consola de radio, se transforma. Apenas lo hace, la voz le cambia. “Kasama (Buenos días) amigos y amigas, seje jayú (bienvenidos) a su programa romántico, directo al corazón”, dice con aquella solemnidad que tendría cualquier locutor profesional de radio. Sin embargo, solo lleva un par de meses en la conducción. En cada programa fusionan el castellano con el tsáfiqui, idioma de la nacionalidad, que  está ahora en emisiones de prueba y aún no se escucha en las siete comunidades. El gobernador tsáchila, Gumercindo Aguavil, indica que la emisora llega hasta 10 km a la redonda y ya  tienen seguidores.

En el restaurante “Las delicias de la negrita”, diagonal a la terminal terrestre de la provincia, los cununos y marimbas que transmiten en la radio acompañan a los comensales. El propietario del restaurante, Jorge Aguirre, no pertenece a la nacionalidad tsáchila, pero escucha la radio porque considera que ese medio revaloriza y mantiene viva la identidad de la comunidad.

A su local acuden diariamente entre 70 y 100 personas. “La gente inclusive se ha puesto a  bailar con la música”. Javier Jende, de 29 años, conduce un programa de medio ambiente en la emisora, que se oye a través de la frecuencia 102.5 FM. Ingresa al restaurante y se sorprende al mirar la recepción. Saber que de a poco ganan audiencia  motiva al joven de la comuna Congoma Grande a seguir.

“¿Quién eres tú?”, le pregunta Aguirre. “Soy Javier Jende, trabajo en Somba Pamin”, responde con voz tímida el muchacho”. Asintiendo con la cabeza, el dueño del local lo motiva aún más: “Sigan adelante muchacho, están haciendo bien las cosas”. Jende no sale de su asombro. “Qué bueno que a la gente de la ciudad les guste, lo mismo será en la comunidad”.

El gobernador Aguavil espera que la repetidora y otra antena, que es lo que les falta para que se escuche  en las siete comunidades que hay en la provincia, se instalen máximo hasta julio o agosto de este año. Pero hasta tanto, los jóvenes ya preparan la programación, que, según Sauco, será diversa. “Los tsáchilas queremos educar”, enfatiza. Por eso, al finalizar su programa de medio ambiente, enseña el diccionario tsafiqui a sus radioescuchas.

Al gobernador le motiva conocer los avances y las ideas que tienen los siete  jóvenes que ahora manejan la radio junto a cinco adultos, quienes contarán leyendas de la comunidad. La programación aún no está definida, así como el rubro que cobrarán por las pautas publicitarias, que podría ser de 3 dólares.

Hasta el momento han acordado tener programas sobre medicina tradicional, ganadería y agricultura, pues las más de 2.800 personas que habitan en las comunidades se dedican al cultivo de maíz, yuca, cacao y plátano, que  comercializan en beneficio de la propia comunidad. Aguavil comenta que tienen planificado programas como “Ano daquebi wiruide. Sonala” (Despierta mujer, a cocinar), que se transmitirá desde las 05:00, el cual asegura que no es  machista, sino que responde a la vida en comunidad, en donde la mujer se encarga de los quehaceres domésticos, mientras el hombre trabaja en el campo.

En la comunidad Colorados del Búa, ubicada a 15 km del centro de la ciudad, está Angélica Calazacón, de 25 años. Mientras arregla su casa admite que mira televisión y que aguarda a que la radio de la comunidad empiece a funcionar. “Nos permitirá conocer qué hacen en la ciudad. Afuera hay muchas cosas, queremos conocerlas”. Espera que haya programación educativa y temas de salud preventiva.

Oswaldo Aguavil, maestro de la escuela intercultural Abraham Calazacón, comparte el criterio y piensa en la radio como un instrumento que le permitirá llevar a conocer los proyectos que tienen en el centro educativo. “Queremos escucharla ya”, acota. Sauco escucha lo que la gente de la comunidad espera de la emisora y se da cuenta de lo que eso significa: “La radio tiene poder”. Las únicas restricciones en la programación son la música en inglés y el  reggaetón.

Las tradiciones chachi

Wilton Díaz considera a Radio Chachi, que coordina en Esmeraldas, como un medio que les apoyará a visibilizar su cultura y tradición. Son conscientes de que su nacionalidad es muy poco conocida; además, afirma que son discriminados por los propios afroecuatorianos. La estación radial también se encuentra en emisiones de prueba y se escucha solo en la ciudad, en la frecuencia 89.5 FM.

Díaz espera que la Secretaría de Pueblos los apoye para  trasladar los equipos de la emisora hasta el centro de la ciudad,  ya que la radio está  en las zonas periféricas de Esmeraldas y los han asaltado. La Secretaría se comprometió a brindarles ayuda. Tienen  programas juveniles, además de noticias, pero Díaz quiere narrar las  ceremonias fúnebres y nupciales en el idioma cha’palaa y traducirlo al castellano. A las comunidades también les interesa conocer sobre programas de salud.

María Elena Vaca  | El Telégrafo

Comunicación comunitaria y nuevas tecnologías, retos del siglo XXI

El término de comunitario en la comunicación surgió a mediados del siglo XX, como una forma de representación social de grupos excluídos por los grandes medios.. Sin embargo, la representatividad de los medios de comunicación comunitarios se ha mantenido en la actualidad, con ciertos cambios acorde a la época. Pero ¿cuáles son los retos de este tipo de comunicación en el siglo XXI?

En artículos anteriores, se hizo mención del término comunitario para identificar a un grupo social con intereses comunes, que no tiene que ver con cantidad ni lugar físico. Hoy en día, el espacio comunicativo se ha expandido al mundo virtual, gracias al uso creciente de la Internet, donde grandes comunidades han establecido formas de comunicación distintas a las que plantea el modelo tradicional.

La comunicación establecida a través del internet podría considerarse como una comunicación comunitaria evolucionada, que recoge herramientas tecnológicas para cumplir su objetivo de participación activa de sus miembros y que, a través de la inmensidad de información disponible, permite que las personas obtengan datos y planteen discusiones acorde a sus intereses.

José Luis Benítez, catedrático de la Universidad Centroamericana (UCA), plantea unos puntos claves de dabate sobre los medios comunitarios en América Latina, en su resumen Medios de comunicación comunitarios y retos para los comunicadores en el siglo XXI,  los cuales pueden servir para determinar los objetivos al aplicar un esquema de comunicación horizontal en los espacios virtuales:

  • Programación de calidad, que responda a las necesidades y sueños de las comunidades: Los medios de comunicación tradicionales (radio, televisión, periódico) nos ofrecen una información determinada y los usuarios son quienes la acogen, rechazan o buscan otras alternativas. En Internet, como se mencionó, existe gran cantidad de información; por lo cual, existe más accesibilidad a ella y los usuarios pueden buscarla o compartirla con grupos que compartan sus mismos intereses; es decir,  se estaría entablando una relación comunitaria virtual.
  • Participación de la gente en los modos de gestión y producción: Si alguna persona desea compartir información en Internet, tiene total libertad para hacerlo, usando los recursos que desee y sin necesidad de intermediarios.
  • Interrelacionar lo local con lo global: Internet permite difundir todo tipo de información a grandes audiencias a nivel mundial. Hay que considerar que la comunidad se extendió y lo factible para generar retroactividad es compartir información de interés general.
  • Problemas de financiamiento y sustentabilidad: A diferencia de los medios tradicionales, la comunicación en Internet no requiere gastos de creación ni mantenimiento; basta con conectarse a la red y subir o bajar información.
  • Reformas en la legislación de leyes de telecomunicaciones o medios en cada país: Hasta el momento, pese a las nuevas leyes que se plantean para controlar la forma de compartir información en Internet, este espacio ha sido libre de censura y los usuarios han podido comunicarse libremente.

Estos aspectos se los podría considerar como parte del proceso que sigue cualquier persona al usar Internet; no obstante, al usar redes sociales, blogs, escribir o leer cualquier cosa en un sitio web, se está generando comunicación.

Después de analizar los 6 puntos, es vital destacar que la tecnología es parte de una comunicación abierta e inclusiva, que potencia uno de los grandes objetivos que la comunicación comunitaria se planteo en sus inicios. Es por ello, que todos como sujetos comunicativos tenemos como reto del siglo XXI usar las nuevas tecnologías como un medio para ejercer el derecho de la comunicación, en este caso, acorde a intereses comunes que generen un beneficio social.

Centros de comunicación en América Latina

Con el surgimiento de nuevas formas y enfoques de la Comunicación, no fue suficiente potenciar el trabajo individual de los medios y empresas. Para conseguir un crecimiento de las regiones de América Latina es necesaria la suma de esfuerzos; es por eso, que la experiencia de cooperación interinstitucional entre organizaciones de Comunicación y otras propulsoras del desarrollo ha sido muy amplia en el continente.

En muchos países, los medios comunitarios no se pueden mantener por sí mismos, no sólo en lo referente al aspecto económico sino también en cuanto a su independencia y fines de constitución. “El financiamiento ha sido un limitante para la existencia de medios comunitarios realmente autónomos. En ocasiones, cuando el Estado proporciona el apoyo, también condiciona los contenidos y ejerce una censura abierta o velada” [Alfonso Gumucio, citado por Raisa Urribarrí,  Medios comunitarios: el reto de formar(se) para la inclusión, Revista Comunicación, (Venezuela),  (2007): 50]; o en ciertos casos, los encargados de los medios pierden su horizonte y tergiversan el fin comunitario que debería mantenerse. Muchas radios comunitarias sin apoyo, han sido sometidas al poder, como el caso de Venezuela, o simplemente han desaparecido.

Sin embargo, otros medios comunitarios se unieron para fortalecerse e, incluso, buscaron apoyo de otras instituciones para no limitarse simplemente a informar, más bien a contribuir a la sociedad. En México, los indígenas querían radios comunitarias para compartir información de su cultura en su propio idioma. Si la iniciativa se quedaba sólo en una comunidad y no buscaba expansión, seguramente se hubiera extinguido; pero los indígenas, con apoyo de profesionales de varias ramas, sacaron adelante el proyecto. En 1979, el Instituto Nacional Indigenista (INI), organismo autónomo e independiente del gobierno federal mexicano, crea el Sistema de Radiodifusoras para llevar a cabo proyectos de comunicación, información, promoción y difusión de las culturas y tradiciones indígenas.  Esta idea permitió mantener y consolidar la comunicación comunitaria indígena con la participación de todos los miembros, y además fomentó el progreso de las diferentes etnias, en cuanto, a educación, salud  y trabajo. Actualmente, el sistema cubre alrededor de novecientos cincuenta y cuatro municipios, con emisiones en treinta y una lenguas indígenas y en castellano.

Otra forma de cooperación y de trabajo interdisciplinario es los Centros de Comunicación (CC) que buscan la unidad de personas, medios de comunicación, organizaciones e instituciones para consolidar el aprendizaje y la acción conjunta, que generen un proceso de desarrollo.  Tal es el caso de México, Centro América y el Caribe donde se ha potenciado la Comunicación Alternativa, con lo cual, se han formado redes de apoyo interregional. El Centro de Comunicación para el Desarrollo de América Central y el Caribe es “una organización no lucrativa integrada por un grupo de profesionales de diferentes disciplinas que buscan una manera diferente de hacer comunicación y que está enfocada a mejorar la calidad de vida de las personas, mediante la coordinación de esfuerzos a nivel regional”. En un inicio se lo planteó como CC, pero actualmente se ha cambiado su denominación a plataforma de CPD (Comunicación para el Desarrollo)  por no ser un espacio físico, pero que mantiene sus fundamentos.

La plataforma nació en el 2006 y está conformada por medios de comunicación, organizaciones de Comunicación para el Desarrollo y otras de bienestar social de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá; así como cuenta con el apoyo de organismos internacionales como la ONU, UNESCO, FAO Roma, etc. para aplicar procesos de comunicación que contribuyan al desarrollo social, en armonía con el ambiente.

El trabajo de la plataforma consiste en propiciar la reflexión sobre la realidad de los países miembros y mejorarla a partir del intercambio de materiales, conocimientos y experiencias de comunicación, que permitan, en forma conjunta, planificar y ejecutar proyectos de desarrollo.

Lecturas de interés:

Comunicación y desarrollo en América Latina. El Caso de la radio indigenista en México: Radio XEVFS 

Educomunicación: concepto y clasificaciones

Célestin Freinet fue el educador que en 1926, por problemas de salud, económicos y sociales, buscó una forma autogestionada de enseñar a sus alumnos. Al querer incentivar la participación de los educandos, Freinet adquirió una imprenta para que, mediante sus propios esfuerzos, pudieran plasmar sus conocimientos y compartirlos con sus demás compañeros y el pueblo donde vivían. La actividad no correspondía a cumplir un deber para obtener una nota; por el contrario, era una forma entretenida de exponer sus ideas. “La colección del periódico escolar se fue haciendo memoria colectiva del grupo, registro de su proceso de descubrimiento y de sus avances en la producción de conocimiento. De adquisición individual, el saber pasó a transformarse en construcción colectiva, en PRODUCTO SOCIAL” [Freinet, citado por Mario Kaplún, Una pedagogía de la comunicación,  Madrid, Ed. De la torre, 1998, p. 205].

A partir de esta iniciativa, de los estudios acerca de la Educación y  de los avances de la Comunicación Comunitaria y para el Desarrollo, Mario Kaplún plantea la Educomunicación, como una forma de utilizar recursos comunicativos para que, “los destinatarios tomen conciencia de su realidad , para suscitar una reflexión, para generar una discusión” [Una pedagogía de la comunicación,  Madrid, Ed. De la torre, 1998, p. 17].

Paulo Freire es el punto de partida de un nuevo enfoque de la Educación; a partir de sus estudios del modelo de enseñanza tradicional europeo, llega a la conclusión de que es bancario, que se enfoca únicamente en los contenidos porque el maestro simplemente deposita conocimientos en sus alumnos; es decir, utiliza un sistema vertical paternalista, al cual lo denomina como Educación con enfoque en el contenido o Pedagogía del Oprimido:

  • Los programas de estudio son amplios y basados en los conceptos que la fuente emisora (el profesor) considera importantes.
  • Se da muy poca importancia al diálogo y a la participación.
  • Se valora mucho el dato y muy poco el concepto.
  • Se premia la buena retención de los contenidos (esto es, su memorización) y se castiga la reproducción poco fiel. La elaboración personal del educando es asimismo reprimida como error.
  • Hay una sola verdad: la del profesor. La experiencia de vida de los educandos es desvalorizada.

En cuanto a aprendizaje, solo se da la memorización y repetición de lo aprendido; la participación e invención están ausentes, por lo cual no se consigue una asimilación ni incorporación de los conocimientos. Como resultado, el alumno es un ser pasivo que solamente acata órdenes, no razona sobre lo aprendido y no tiene un criterio. Por otra parte, se marca una gran separación entre quienes imparten conocimiento y quienes lo reciben, existe dominio de las minorías y en las mayorías se acrecienta el sentimiento de subordinación. Este esquema de educación estaba basado en el modelo de tradicional de comunicación.

Sin embargo, para quienes estaban interesados en coordinar a las masas, no era suficiente memorizar los conocimientos sino también aplicarlos constantemente. Si antes se habló de un modelo bancario, a este nuevo se lo podría definir como manipulador, es decir, una Educación enfocada en los efectos, porque se empleó todo tipo de recursos para “inducir y persuadir a la población a adoptar determinadas formas de pensar, sentir y actuar, que le permitan aumentar su producción y su productividad y elevar sus niveles y hábitos de vida” [Jorge Ramsya, citado por Mario Kaplún, Una pedagogía de la comunicación,  Madrid, Ed. De la torre, 1998, p. 32]. Este mecanismo se lo conoció como Ingeniería del Comportamiento y se originó a partir de teorías de la Psicología Conductista o Behaviorista, en la cual se plantea que un estímulo genera determinado comportamiento que debe ser incentivado mediante una recompensa. En el caso de la Comunicación, el modelo aplicado era el de Harold Laswell (quién dice, qué, a quién, por qué canal y con qué efecto), es decir, “se otorgó a los medios de comunicación, plena potestad para dirigir las conductas de los seres humanos e incluso manipularlas” [Martha Dubravcic, Comunicación popular: del paradigma de la dominación al de las mediaciones sociales y culturales, Quito, Ed. UASB/ Abya-yala/ Corporación Editora Nacional, 2007, p. 15].

Como consecuencia de esto, los beneficiarios se acostumbran a ser guiados, se motiva el individualismo y la competitividad; al imponer formas de vida se atenta contra el valor cultural; no se favorece al razonamiento, la libre participación, la interrelación, ni la toma de decisiones; y produce que los grupos dominantes amolden la conducta de la población acorde a sus intereses. El problema de este tipo de educación es que se basa en una comunicación irreflexiva, que no se da en la libre elección y que, como en el caso de la anterior, quien la emite es quien tiene el control. Al modelo tradicional se le agrega el factor de retorno o retroalimentación (feedback), lo cual podría considerarse como participación del receptor; sin embargo, al momento de la elaboración del mensaje no se lo toma en cuenta porque ya existe una determinación; es simplemente “un mecanismo para comprobar la obtención de la respuesta buscada y querida por el comunicador” [Mario Kaplún, Una pedagogía de la comunicación,  Madrid, Ed. De la torre, 1998, p. 42].

A estos dos modelos, Mario Kaplún los denominó exógenos porque están planteados desde fuera del destinatario, como externos a él: el educando es visto como objeto.  En cambio, el tercer modelo de educación llamado liberador o transformador por Paulo Freire, tiene enfoque en los procesos.El ser humano es el eje central porque es quien propone, reflexiona y actúa; es por ello que este modelo se lo conoce como endógeno, “se pone énfasis en la transformación de la persona y las comunidades, en la interacción dialéctica entre las personas y su realidad, en el desarrollo de sus capacidades intelectuales y de su conciencia social” [Mario Kaplún, Una pedagogía de la comunicación,  Madrid, Ed. De la torre, 1998, p. 19]. Los educandos son educadores también, existe un proceso mutuo de reflexión y análisis. Esta dinámica, en el transcurso de la cual los hombres se van educando entre sí, es precisamente «el proceso» educativo”.

A diferencia de los otros modelos, éste asume el error como parte del proceso de búsqueda; no evade el conflicto, lo ve como una oportunidad de crecimiento; sus objetivos no se centran en el aprender ni en el hacer, sino en el pensar, para posteriormente transformar una realidad. Su fundamentación es efectiva para el aprendizaje, puesto que con participación, investigación, cuestionamientos e involucrándose en la problemática se puede llegar al conocimiento. “Se aprende de verdad lo que se vive, lo que se recrea, lo que se reinventa y no lo que simplemente se lee y se escucha. Sólo hay un verdadero aprendizaje […] cuando hay autogestión de los educandos” [Mario Kaplún, Una pedagogía de la comunicación,  Madrid, Ed. De la torre, 1998, p. 51].

Sin embargo, en este caso no se debe subvalorar el papel del educador, que es un apoyo y guía en el proceso de aprendizaje. Es quien provee información que debe ser analizada  y discutida con los estudiantes; pero no cualquier tipo, sino datos que sean de interés.Si esa inquietud no nace en el grupo y el educador juzga que esa información es imprescindible para que los educandos puedan avanzar en su proceso, su primera tarea será despertar esa inquietud y plantearles el problema. También el educador cumple un papel de mediador entre sus propios conocimientos y los que van generando los estudiantes, mediante esto se aclaran dudas y se amplía el conocimiento de ambas partes.

Es importante que los procesos comunicativos que buscan la participación activa de la población tengan una ejecución pedagógica, que no sirva únicamente para impartir conocimiento, sino sea un acto de aprendizaje, reflexión y actuar mutuo.

Los medios comunitarios crecen paulatinamente en Ecuador

Desde su surgimiento y, pese a los problemas políticos, económicos y sociales, los medios comunitarios han seguido creciendo en Ecuador; en muchos casos su existencia ha pasado desapercibida por los grandes grupos humanos, pero para las poblaciones donde funcionan, estos medios han brindado un aporte significativo y han marcado un antes y un después en sus formas de comunicación.

Actualmente, algunos medios ecuatorianos han transformado su labor comunicacional; “han pasado la barrera de meros informadores para ejercer un poder muy importante sobre los ciudadanos: crean opinión, marcan estilos de vida, movilizan personas” [Hugo Carrión,  Estudio Radios comunitarias Ecuador 2007]. De igual forma, la ciudadanía ha cambiado su mentalidad sobre su papel en el proceso de comunicación; su participación en redes sociales, la generación de propuestas corresponsables, su interés por la creación de espacios alternativos, entre otros demuestran un verdadero avance en la participación activa. Es importante conocer la realidad para comprender la función social y educativa que tiene la radio, principalmente las radios comunitarias.

A mediados del siglo XX, surgieron los prototipos de radios comunitarias, pero es en 1983 cuando se consolidan formalmente como un medio alternativo, por la asociación de 600 radialistas de diversos países que crearon la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), que actualmente tiene presencia en 102 naciones de los cinco continentes. La radio comunitaria, al igual que la tradicional tiene el mismo funcionamiento tecnológico, la diferencia radica en que es “un proyecto social sostenido por grupos de ciudadanos con intereses comunes que tienen propuestas hacia su entorno inmediato”  [Hugo Carrión,  Estudio Radios comunitarias Ecuador 2007].

En Ecuador, la radio comunitaria tiene más de tres décadas. En un estudio realizado por Red Infodesarrollo en el 2007, se determinó la situación de las radios comunitarias asociadas a CORAPE.

El estudio determinó que hasta esa fecha existían 26 radios comunitarias: 9 estaciones de AM, 9 en FM y 8 en AM y FM. La cobertura de las radios abarcaba 54 zonas, principalmente en la Sierra Centro Sur, seguida de la Sierra Centro Norte y del Oriente. También se pudo establecer que cuatro medios (Radio Latacunga, San Francisco, La Voz de Ingapirca y Católica de Manabí) llegaban a cubrir, cada uno, un segmento poblacional de un millón a casi tres millones de habitantes.

Fuente: Estudio Radios Comunitarias Situación Ecuador, enero 2007, Red Infodesarrollo. Elaboración: Hugo Carrión

 

Las irregularidades en el espectro radioeléctrico han impedido el surgimiento continuo de radios y televisiones comunitarias. De acuerdo con CORAPE, para el 2008 “nueve de cada diez estaciones de radiodifusión en el país (90%) eran comerciales privadas y una de esa misma proporción, pública (en donde apenas el 3% era de servicio comunitario) [De la concentración a la democratización del espectro radioeléctrico, Quito, Ed. Abya-yala, 2008, p. 27].

Bandas Estaciones públicas Estaciones comerciales y privadas Total
FM 83 834 917
Onda Corta 9 12 21
Onda Media/AM 25 246 271
Total 117 1092 1209
Fuente: Análisis sobre la base de datos verbales del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión. Elaboración: CORAPE

 

En ese mismo año la concesión de frecuencias de radiodifusión y televisión evidenció un crecimiento respecto a los dos años anteriores; sin embargo, de 104 concesiones para televisión, sólo una fue comunitaria: Televisión del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (TVMICC).

Año Radio Televisión
2006 44 8
2007 26 38
2008 61 104
Total 131 150
Fuente: Análisis sobre la base de las resoluciones del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión.  Elaborado: CORAPE

 

Actualmente, las necesidades de libre expresión  y los ideales de desarrollo de los grupos sociales siguen latentes; por lo cual, se ha empezado a trabajar en iniciativas de radios parlantes en espacios abiertos, periódicos comunitarios e incluso medios comunitarios digitales, gracias al uso de NTIC’s.

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