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TVMICC, una visión desde la esencia indígena (tercera parte)

La comunidad se familiariza con la televisión propia

Hace aproximadamente dos años, Blanca Naula sólo trabajaba como conserje en las instalaciones del MICC, pero desde que el canal empezó a funcionar en ese mismo lugar, ella se emocionó con la idea de colaborar; aunque pensaba que sería casi imposible porque no sabía nada del manejo de equipos, ni tenía conocimientos teóricos de comunicación y, principalmente, porque algunos medios tradicionales siempre han mantenido una imagen de exclusividad.

Sin embargo, Ángel Tibán, incentivó su idea y le permitió capacitarse en el manejo de cámaras, consolas y programas de edición, con al apoyo de los pasantes voluntarios de GARABIDE. El entusiasmo de Blanca facilitó el proceso de aprendizaje y en poco tiempo ella se hizo cargo de programar diariamente los documentales y videos musicales. Ahora comparte su actividad de conserjería con el mundo de la televisión. Por su nueva labor, ha pensado en estudiar Comunicación Social para aportar más al canal y compartir sus conocimientos con los pobladores y ayudarlos a convertirse en comunicadores populares.

Desde que empezaron las emisiones de TVMICC, muchos han sido los interesados en formar parte: pobladores han presentado sus propuestas e, incluso, han ofrecido sus servicios con la intención de recibir una paga. Blanca aclara  que “este es un medio comunitario que no persigue intereses económicos. Tal vez en un futuro tengamos los recursos para mejorar el canal y reconocer a los voluntarios; mientras tanto, quienes quieran colaborar, deberán hacerlo con la vocación de comunicar, pero antes de cumplir unos requisitos”.

De acuerdo a la explicación del Gerente, las personas que deseen ayudar activamente serán elegidos por el Consejo de Gobierno del MICC, teniendo en cuenta que los interesados sean entes representativos de alguna comunidad de la provincia, porque ellos serán quienes mantengan una comunicación abierta con los pobladores y estarán a cargo de recoger toda la información que su comuna u otras quieran dar a conocer. “El canal está abierto para todos, pero quienes trabajen permanentemente deben  cumplir este parámetro para garantizar la seriedad de su compromiso”, afirma Tibán.

El término comunitario no significa libre de responsabilidad individual; es por ello que Miguel Pillaguano, como usuario y emisor, considera importante tener un representante que sea capaz de mantener un diálogo abierto con todos y pueda discernir la información relevante. Esta determinación ha permitido que se consiga una comunicación integradora; por ejemplo, a la parroquia de Miguel, voluntarios del canal siempre acuden para enterarse de las novedades y se contactan con encargados barriales para motivar su participación. “Nosotros siempre tenemos algo que contar, ya sea de nuestro trabajo, nuestras necesidades, nuestras fiestas;  y lo bueno es que hay alguien para escucharnos y transmitir nuestra voz”, dice este campesino.

Otro factor importante es que, según el MICC, gran parte de las zonas rurales de la provincia ya cuentan con el servicio de energía eléctrica; lo cual ha permitido llegar con la señal a muchos hogares. De acuerdo a una investigación realizada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO)  sede Ecuador, el contacto con los medios de comunicación modificó el comportamiento indígena. La televisión se convirtió en una puerta de acceso al mundo mestizo; en el caso de los líderes de las comunidades les “permitió conocer el comportamiento público de los políticos para tener un modelo a seguir”. Pero ahora al tener un espacio propio, los dirigentes pueden compartir su cosmovisión para convocar a la población; es más, ningún indígena ya no tiene que imitar comportamientos occidentales. Ahora pueden ser ellos mismos. El ver gente de campo, personas con la vestimenta indígena, escuchar el quichua a través del televisor, en sí, el sentirse identificado con un medio de comunicación es una satisfacción para Ángel Tibán, Blanca Naula, Miguel Pillaguano y muchos más habitantes de Cotopaxi.

Miguel termina su día de trabajo y se dirige a comer algo en un restaurante. El televisor del local está prendido en el canal 47 y la mayoría de comensales miran con gusto los vídeos musicales de su tierra. Faltan pocos minutos para que empiece el programa Ñucanchi Yuyay, el preferido de Miguel, pero ahora está más emocionado porque van a pasar una nota de su tía Juana Pillaguano por su trabajo en la cría de llamas.

“Ahora todos los indígenas y campesinos tenemos un lugar desde nuestros pueblos para mirar al mundo, como dice una de las frases del canal” comenta entre risas. Además admite que quiere informarse de lo que pasa en su provincia para no llevarse nuevamente la sorpresa de hace seis años.

Para leer el reportaje completo, dé click en el vínculo

reportaje TVMICC completo

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TVMICC, una visión desde la esencia indígena (primera parte)

Primera parte: La lucha por la reivindicación triunfa en la comunicación alternativa

El frío andino de la provincia de Cotopaxi se disipaba en señal de que en pocas horas iba a amanecer. Era la madrugada del 14 de febrero de 2004, cuando Manuel Caizatoa, morador de Cusubamba, parroquia rural del cantón Salcedo, corría por los terrenos de sus vecinos para darles la noticia. El tiempo se le iba de las manos y no alcanzó a transmitirles el mensaje a todos.

Esa madrugada, Miguel Pillaguano, habitante de esa misma parroquia, alistó su cosecha, se despidió de su familia y se dirigió al mercado de Latacunga para vender sus quintales de choclos, como todos los sábados. Su sorpresa fue tan grande al llegar a la plaza a las cinco de la mañana, hora en que empieza el movimiento comercial,  y encontrarla desolada.

La noche anterior, fuerzas políticas, sindicales e indígenas cerraron las carreteras de ingreso a la ciudad como parte de su protesta en contra del gobierno del presidente Lucio Gutiérrez, lo cual imposibilitó la actividad comercial en la ciudad; pero Miguel y otros comerciantes tuvieron conocimiento de ello sólo hasta ese momento.

Días atrás el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC) convocó a dirigentes para iniciar la medida, pero Pillaguano no pudo asistir a las reuniones con los miembros de su parroquia, porque no podía dejar su trabajo en época de cosecha. Su otra alternativa para enterarse de lo que estaba por suceder, eran los medios de comunicación; sin embargo, según este campesino, los locales dieron apertura al Presidente para hablar de las paralizaciones, pero no se oficializó la continuación o cancelación de la medida; de igual manera, los nacionales anunciaron que las movilizaciones apenas comenzarían el lunes 17.

Los inconvenientes con los medios de comunicación en Latacunga se acentuaron desde 1990, con los primeros levantamientos indígenas. Hubo tergiversación de los acontecimientos por parte de algunas emisoras, que no mostraban interés por incluir a los indios en sus programas; de igual forma, atentados en contra la libertad de expresión por parte de ciertos sectores dominantes.

La provincia de Cotopaxi tiene aproximadamente 380.000 habitantes, más del cincuenta por ciento comprende población indígena y montubia, cuya mayoría se dedica a la agricultura y agronegocio; sin embargo, hasta el 2009 no tenían un medio de comunicación con cobertura local que los representara; como se aprecia en el cuadro inferior, la provincia contaba con nueve y apenas  uno era comunitario: Radio Latacunga (perteneciente a la Iglesia Católica) y, en ciertas ocasiones, dependiente de diversas fuerzas políticas.

cuadro medios comunitarios provincia de Cotopaxi

Miguel Pillaguano recuerda que en el levantamiento  de 1994 en contra de la Ley Agraria, propuesta por el entonces presidente Sixto Durán Ballén, las Fuerzas Armadas de la Brigada Patria sometieron a los periodistas de la radio e interrumpieron la señal.

En 1997 los conflictos con las radios continuaban y el MICC quería que Radio Latacunga pase a ser de su propiedad. “Siempre hubo la necesidad de tener un medio. Por todos los problemas de desinformación es que necesitábamos una radio o un canal de televisión propio”, afirma Pillaguano. Pero los indígenas querían un espacio de comunicación  independiente.

Los dirigentes del movimiento tenían el proyecto de la creación de una radio comunitaria desde inicios del 90. Fue diez años después, que en el Consejo de Gobierno del MICC se decidió llevar a cabo la idea, pero ya no se habló de tener una estación radial, sino un canal de televisión comunitario. El plan se transformó en un documento escrito y, junto con los requisitos para la concesión de frecuencias radiodifusión y de televisión, se presentó al Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión (CONARTEL).

La presencia indígena en el ámbito político fue trascendental para agilitar el proceso, pese a ello, el trámite de concesión se tardó cuatro años en ser aprobado. El CONARTEL asignó la frecuencia de televisión UHF canal 47, en noviembre de 2008 y dio seis meses de plazo para que empezara a funcionar el primer canal comunitario del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi: TVMICC.

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