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Correa: líderazgo o autoritarismo (Los enfoques de la información)

Les comparto un artículo del periodista Gustavo Abad sobre los diversos criterios que se pueden tener respecto a un tema que, sin ser verdad uno o mentira el otro, corresponden a la realidad ¿Es entonces que la información tiene varios enfoques y es posible exaltar uno y juzgar el otro? Por ejemplo, en el caso de Ecuador que menciona Abad para su análisis, Correa es denominado, por un lado, como el líder de la revolución y, por otro, connota un gobierno autoritario ¿Los dos medios mienten o alguno dice la verdad?  Espero que el artículo nos ayude a encontrar las respuestas y, principalmente, a generar nuestro propio enfoque:

Hace varios años, en la redacción de un diario chileno se produjo un debate entre dos periodistas. Uno de ellos había descrito como “el anciano senador…” a Augusto Pinochet, quien todavía manejaba los restos de su poder desde una curul de legislador. Su colega lo retaba a que se refiriera al personaje, más bien, como “el ex dictador acusado de genocidio…” porque consideraba que esa descripción se ajustaba más a la realidad.

¿Quién estaba en lo cierto? Los dos… ¿Era Pinochet un anciano senador? Sí… ¿Era un ex dictador acusado de genocidio? También… ¿Se puede otorgar mayor validez a una afirmación por sobre la otra?  ¿Se puede establecer de manera inequívoca los efectos de cada manera de nombrar? Dejemos la respuesta para más adelante, en caso de que haya alguna.

Por ahora, recordemos que el periodismo es una narración de la realidad y, como toda narración, implica una mirada, una visión no libre de subjetividad.  Eso se manifiesta, sobre todo, en el enfoque, uno de los componentes fundamentales del relato periodístico. El enfoque consiste en situar los hechos, de manera intencional y consciente, dentro de un modelo interpretativo. Significa construir un sentido, proponer un modo de entender las cosas.

Por ello, resulta fuera de lugar el veto presidencial al artículo 203 de las Reformas al Código de la Democracia, que propone: “Los medios de comunicación se abstendrán de hacer promoción directa o indirecta, ya sea a través de reportajes, especiales o cualquier otra forma de mensaje, que tienda a incidir a favor o en contra de determinado candidato, postulado, opciones, preferencias electorales o tesis política”. Frente a las demandas de inconstitucionalidad contra esta posibilidad, la Corte Constitucional deberá emitir, a fines de este mes, un informe sobre el que existen sobradas expectativas.

Si analizamos desde criterios comunicacionales el contenido del veto, lo que propone el representante del poder político es regular el enfoque de la información, es decir, ponerle reglas al último territorio del periodismo donde la subjetividad está autorizada.

El enfoque es la mirada particular que el narrador construye mediante la información recabada. No hay relato periodístico sin enfoque, así como no hay gobierno sin proyecto político, sin importar si lo consideramos bueno o malo. La pregunta es ¿Se puede calificar y sancionar un relato por considerarlo favorable o perjudicial a cierto actor político sin violentar el derecho del periodista a ejercer libremente un enfoque informativo por bueno o malo que nos parezca? […]

Leamos un ejemplo de Abad para entender la situación::

El canal “X” publica un reportaje sobre el potencial candidato Rafael Correa y lo define como “el líder de un proceso revolucionario que está transformando al país…”, mientras que el canal “Y” hace lo mismo pero lo define como “el mandatario en cuyo gobierno decenas de líderes indígenas han sido enjuiciados por el supuesto delito de terrorismo…” ¿Significa que el primer medio tiene que ser sancionado por incidir a favor del candidato y el segundo también por incidir en contra? Dicho de otra manera ¿Significa que ambos mintieron o que sus afirmaciones son insostenibles?

Adicionalmente, no hay garantías de que se pueda conformar un organismo o designar a una autoridad con capacidad para dirimir con justicia respecto, no de uno, sino de miles de productos informativos que pudieran se impugnados desde esa visión simplista de estar a favor o en contra de alguien. Lo que para unos es favorable, para otros es perjudicial. Tendríamos a una multitud enfrentada a otra multitud y, en medio de las dos, el señuelo inalcanzable de la verdad.

Esto no significa que los periodistas puedan desarrollar su trabajo desde la subjetividad absoluta, porque entonces cualquiera podría vendernos propaganda por periodismo y hacer campaña disfrazada de información. De hecho, esa ha sido una práctica recurrente en los medios –recordemos la campaña en contra de la Ley de Comunicación- y es el resorte que mueve al gobierno a plantear una normativa al respecto, aunque de manera poco viable.

El riesgo de una visión sobrecargada a cualquier lado se aplaca mediante un equilibrio informativo, una diversidad de fuentes, unos datos verificables, unos testimonios coherentes,  y otros aspectos que conforman la especificidad de la información periodística. La correcta o deficiente aplicación de estos principios hace del periodismo un relato confiable o sospechoso. De eso depende la democratización de la información y no de una norma que, por lo que hemos argumentado, resulta impracticable o, lo que es lo mismo, inútil.

Mediaciones, mayo 2012

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Radios comunitarias: Experiencias ecuatorianas

Queridos lectores, les comparto un reportaje de diario El Telégrafo acerca de la labor de medios comunitarios en Ecuador, como una forma de integración interzonal:

Las emisoras Estéreo Siapiclaará -en Borbón-, Somba Pamin -de Santo Domingo de los Tsáchilas- y Radio Chachi -en Esmeraldas- permiten que la población se comunique con su familia que vive tierra adentro en sus comunas.

La radio comunitaria sintoniza con éperas y tsáchilas. Fotos:  Pilar Caceres | El Telégrafo

Fotos: Pilar Caceres | El Telégrafo

Una pequeña radio negra en donde las frecuencias se seleccionan usando perillas manuales cuelga de una de las vigas de la casa de madera de la familia Equi Garabato, en la comunidad Bella Aurora, en la parroquia Borbón (Esmeraldas).

Llegar hasta el lugar toma 10 minutos a bordo de una lancha rápida, que cuesta 0,25 centavos el recorrido por  el río Santiago. Un fuerte sol cae en la zona, pero la brisa refresca a los moradores de la zona. Las lanchas transportan a los habitantes de  tres comunidades (Santa Rosa, Bella Aurora y Cayapa), así como a vendedores de mariscos y víveres que ofertan productos  en los improvisados muelles de tierra.

Un total de 10 pequeñas casas, construidas en “minga”, usando vigas de madera, forma la comunidad Bella Aurora, en donde la vivienda de la familia Equi Garabato se convierte en el lugar céntrico de esa comuna cuando se prende la radio. Las mujeres de la nacionalidad épera se reúnen para fabricar pulseras multicolores de mullos, que les toma hasta un mes elaborarlas, así mismo para cocinar o conversar, como lo hicieron el jueves pasado, mientras sus hijos jugaban  en la tierra o hacían sus deberes apoyados en el piso de las casas. Allí, la radio Estéreo Siapiclaará (Voz de la nacionalidad para el pueblo) 90.7 FM, que funciona desde marzo de 2011, se convirtió en un medio de comunicación para esas familias.

La emisora, que es una de las 14  que la Secretaría de Pueblos, entregó a las 13 nacionalidades indígenas del país suena a todo volumen. Son las 15:00 y arranca el programa de vallenato de Silvio Chiripua (Silchi), coordinador de la radio, que opera en el centro de  Borbón y las mujeres lo escuchan con atención. “Sinchi, soy la Guadalupe González, quiero mandar un saludo a mi madre, Eliberta, que está en la comuna Santa Rosa”, dice una de las jóvenes de 20 años, quien se anima a llamar a la estación y mediante su teléfono celular envía su saludo en vivo. Cuenta que la radio es el único medio que le permite comunicarse con su madre, que vive a una hora, por vía fluvial, de donde ella está. “Por la radio nos comunicamos todos”, indica.

Ángela Equi Garabato hace lo mismo. “Sinchi, quiero mandar un saludo a mis abuelitos, Hilda y Marciano, en Santa Rosa, que Dios les dé vida”, desea la madre, de 20 años.

Chiripua expresa que gracias a la emisora acortan distancias y están más cerca de sus familias. Esa es la fortaleza. En Borbón hay 600 habitantes de la nacionalidad épera. “Antes, para comunicarnos, teníamos que mandar cartas y a veces se perdían en el camino. Ahora, con nuestra propia voz, damos las noticias”. La organización de reuniones de la comunidad, fiestas, decesos, enfermedades, son los principales acontecimientos que se receptan en la radio en forma gratuita, además de actividades recreativas, como la transmisión en vivo de partidos de fútbol comunitario. “Viajamos a las comunas y los narramos”, manifiesta Chiripua.

Una consola radial, cuatro micrófonos, parlantes, un computador, transmisores y lectores de discos compactos son algunos de los instrumentos que tienen estas radios. La estación de Borbón funciona  en el tercer piso de la casa del alcalde. La comunidad renta el espacio por 450 dólares mensuales. Para pagar la renta, Chiripua explica que realizan convenios de publicidad con almacenes y restaurantes de la parroquia. Cobran 45 dólares mensuales y cuentan con 12 cuñas publicitarias. Lo recaudado les sirve para la comida y pasajes de las tres personas que trabajan de manera voluntaria.

“Nuestras cuñas son baratas, en radios comerciales cobran 150 dólares”, comenta, mientras pone a sonar el vallenato “Cabello corto”, de Alfredo Gutiérrez, que es uno de los más solicitados en la emisora, cuya programación se transmite en un 90% en castellano y 10% en el idioma siapadee. Ciespal les capacitó en el manejo de los equipos.

En la radio dan prioridad a las noticias locales y nacionales y a la música (vallenato, salsa y cununos). “Estamos enterados de que pasa en Quito y Esmeraldas”, afirma María Serafina Garabato, otra de las moradoras de la comunidad Bella Aurora, mientras termina de cocinar.

Idioma e identidad

En su programa, Chiripua interactúa con la gente, que bombardea su teléfono con mensajes solicitando canciones y saludos para sus familiares que están distantes. Mientras envía a una pausa comercial cuenta que buscarán apoyo de un maestro intercultural para que enseñe a la población el siapadee.

Pero esta idea ya está en marcha en la radio Somba Pamin (Hablando fuerte), en Santo Domingo de los Tsáchilas.   Allí cuando Adrián Sauco Aguavil, de 19 años, se sienta frente a la consola de radio, se transforma. Apenas lo hace, la voz le cambia. “Kasama (Buenos días) amigos y amigas, seje jayú (bienvenidos) a su programa romántico, directo al corazón”, dice con aquella solemnidad que tendría cualquier locutor profesional de radio. Sin embargo, solo lleva un par de meses en la conducción. En cada programa fusionan el castellano con el tsáfiqui, idioma de la nacionalidad, que  está ahora en emisiones de prueba y aún no se escucha en las siete comunidades. El gobernador tsáchila, Gumercindo Aguavil, indica que la emisora llega hasta 10 km a la redonda y ya  tienen seguidores.

En el restaurante “Las delicias de la negrita”, diagonal a la terminal terrestre de la provincia, los cununos y marimbas que transmiten en la radio acompañan a los comensales. El propietario del restaurante, Jorge Aguirre, no pertenece a la nacionalidad tsáchila, pero escucha la radio porque considera que ese medio revaloriza y mantiene viva la identidad de la comunidad.

A su local acuden diariamente entre 70 y 100 personas. “La gente inclusive se ha puesto a  bailar con la música”. Javier Jende, de 29 años, conduce un programa de medio ambiente en la emisora, que se oye a través de la frecuencia 102.5 FM. Ingresa al restaurante y se sorprende al mirar la recepción. Saber que de a poco ganan audiencia  motiva al joven de la comuna Congoma Grande a seguir.

“¿Quién eres tú?”, le pregunta Aguirre. “Soy Javier Jende, trabajo en Somba Pamin”, responde con voz tímida el muchacho”. Asintiendo con la cabeza, el dueño del local lo motiva aún más: “Sigan adelante muchacho, están haciendo bien las cosas”. Jende no sale de su asombro. “Qué bueno que a la gente de la ciudad les guste, lo mismo será en la comunidad”.

El gobernador Aguavil espera que la repetidora y otra antena, que es lo que les falta para que se escuche  en las siete comunidades que hay en la provincia, se instalen máximo hasta julio o agosto de este año. Pero hasta tanto, los jóvenes ya preparan la programación, que, según Sauco, será diversa. “Los tsáchilas queremos educar”, enfatiza. Por eso, al finalizar su programa de medio ambiente, enseña el diccionario tsafiqui a sus radioescuchas.

Al gobernador le motiva conocer los avances y las ideas que tienen los siete  jóvenes que ahora manejan la radio junto a cinco adultos, quienes contarán leyendas de la comunidad. La programación aún no está definida, así como el rubro que cobrarán por las pautas publicitarias, que podría ser de 3 dólares.

Hasta el momento han acordado tener programas sobre medicina tradicional, ganadería y agricultura, pues las más de 2.800 personas que habitan en las comunidades se dedican al cultivo de maíz, yuca, cacao y plátano, que  comercializan en beneficio de la propia comunidad. Aguavil comenta que tienen planificado programas como “Ano daquebi wiruide. Sonala” (Despierta mujer, a cocinar), que se transmitirá desde las 05:00, el cual asegura que no es  machista, sino que responde a la vida en comunidad, en donde la mujer se encarga de los quehaceres domésticos, mientras el hombre trabaja en el campo.

En la comunidad Colorados del Búa, ubicada a 15 km del centro de la ciudad, está Angélica Calazacón, de 25 años. Mientras arregla su casa admite que mira televisión y que aguarda a que la radio de la comunidad empiece a funcionar. “Nos permitirá conocer qué hacen en la ciudad. Afuera hay muchas cosas, queremos conocerlas”. Espera que haya programación educativa y temas de salud preventiva.

Oswaldo Aguavil, maestro de la escuela intercultural Abraham Calazacón, comparte el criterio y piensa en la radio como un instrumento que le permitirá llevar a conocer los proyectos que tienen en el centro educativo. “Queremos escucharla ya”, acota. Sauco escucha lo que la gente de la comunidad espera de la emisora y se da cuenta de lo que eso significa: “La radio tiene poder”. Las únicas restricciones en la programación son la música en inglés y el  reggaetón.

Las tradiciones chachi

Wilton Díaz considera a Radio Chachi, que coordina en Esmeraldas, como un medio que les apoyará a visibilizar su cultura y tradición. Son conscientes de que su nacionalidad es muy poco conocida; además, afirma que son discriminados por los propios afroecuatorianos. La estación radial también se encuentra en emisiones de prueba y se escucha solo en la ciudad, en la frecuencia 89.5 FM.

Díaz espera que la Secretaría de Pueblos los apoye para  trasladar los equipos de la emisora hasta el centro de la ciudad,  ya que la radio está  en las zonas periféricas de Esmeraldas y los han asaltado. La Secretaría se comprometió a brindarles ayuda. Tienen  programas juveniles, además de noticias, pero Díaz quiere narrar las  ceremonias fúnebres y nupciales en el idioma cha’palaa y traducirlo al castellano. A las comunidades también les interesa conocer sobre programas de salud.

María Elena Vaca  | El Telégrafo

La Comunicación para el Desarrollo y su aplicación en el Ecuador

Pese a que las propuestas de las potencias mundiales empezaron a aplicarse en muchos países, estaban distanciadas de la realidad del Ecuador y no evidenciaron resultados de cambio. Según la Ecuarunari, se aplicaron “medidas económicas antipopulares según dictámenes del FMI, se devalúo la moneda, la deuda privada se sucretizó a favor de la burguesía bancaria e industrial y, se promulgó el Código Agrario basado en la ley de Desarrollo y Fomento Agropecuario que garantizaba la inversión de la empresa privada agro industrial, en desmedro de los campesinos e indígenas” [Ecuarunari, citado por Elianor Franco Romero, La experiencia de la sociedad civil ecuatoriana y la aplicación de objetivos de la Comunicación para el Desarrollo en medios de comunicación, Quito, 2011, p. 1].

Desde el retorno a la democracia se aplicaron modelos de desarrollo orientados al crecimiento económico y la modernización de la sociedad; “se consolidó una economía financiera especulativa que promovía las exportaciones de productos primarios, una actividad extractiva que deterioraba los ecosistemas y la obtención de utilidades en base a una sobre-explotación de la fuerza de trabajo” [Rubén Bravo, La Comunicación para el Desarrollo en las política públicas ecuatorianas: retrospectiva y situación actual, Quito, 2011, p. 10]. Sin embargo, según Alberto Acosta, analista económico y ex Presidente de la Asamblea Constituyente 2008, “el crecimiento basado en inagotables recursos naturales y en un mercado capaz de absorber todo lo producido no han conducido al desarrollo” [Elianor Franco Romero, La experiencia de la sociedad civil ecuatoriana y la aplicación de objetivos de la Comunicación para el Desarrollo en medios de comunicación, Quito, 2011, p. 9]; por el contrario, sólo fueron resultados de políticas públicas erróneamente aplicadas, que desvincularon al mercado, al Estado y la sociedad.

Es recién en 2007, cuando en la Constitución de Montecristi se trata el tema de desarrollo nacional en el Art. 3 del Buen Vivir o Sumak kawsay: Planificar el desarrollo nacional, erradicar la pobreza, promover el desarrollo sustentable y la redistribución equitativa de los recursos y la riqueza; por lo mismo, la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades) en su Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010 define al “desarrollo como la consecución del buen vivir de todos y todas” [Rubén Bravo, La Comunicación para el Desarrollo en las política públicas ecuatorianas: retrospectiva y situación actual, Quito, 2011, p. 10]; es decir el crecimiento del país será el proceso que conducirá a una mejor forma de vida.

De acuerdo con Rubén Bravo, el buen vivir “presupone que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno valora como objetivo de vida deseable” [Rubén Bravo, La Comunicación para el Desarrollo en las política públicas ecuatorianas: retrospectiva y situación actual, Quito, 2011, p. 10]; por otro lado, el Sumak kawsay es una cosmovisión andina “de un proceso civilizatorio que nada tiene que ver con la modernidad y por lo tanto es una manera de vivir lejos de todo crecimiento económico” [Rubén Bravo, La Comunicación para el Desarrollo en las política públicas ecuatorianas: retrospectiva y situación actual, Quito, 2011, p. 10].  Por lo tanto, ambos términos buscan un ejercicio pleno de las capacidades humanas que generen un desarrollo en cualquier área, con el fin de producir bienestar.

Actualmente, las instituciones del sector público ya incluyen a la comunicación en sus planes o proyectos, como parte del Plan del Buen Vivir; algunas del sector privado también la consideran al momento de tomar decisiones, aunque “algunos dirigentes institucionales se hacen auto crítica respecto al empleo limitado de los recursos comunicativos” [Elianor Franco Romero, La experiencia de la sociedad civil ecuatoriana y la aplicación de objetivos de la Comunicación para el Desarrollo en medios de comunicación, Quito, 2011, p. 5]. De todas maneras, ahora ya se tiene un mayor conocimiento y apreciación de la Comunicación, como un elemento democrático al momento de buscar un cambio social, porque permite “que los pueblos y comunidades se encaminen hacia  la equidad, la justicia, la libertad, el respeto al otro, la interculturalidad, la ética, […] el incremento de las redes de relaciones para generar diálogos y debates en donde se construya nuevos sentidos liberadores” [Rubén Bravo, La Comunicación para el Desarrollo en las política públicas ecuatorianas: retrospectiva y situación actual, Quito, 2011, p. 11].

Los medios comunitarios crecen paulatinamente en Ecuador

Desde su surgimiento y, pese a los problemas políticos, económicos y sociales, los medios comunitarios han seguido creciendo en Ecuador; en muchos casos su existencia ha pasado desapercibida por los grandes grupos humanos, pero para las poblaciones donde funcionan, estos medios han brindado un aporte significativo y han marcado un antes y un después en sus formas de comunicación.

Actualmente, algunos medios ecuatorianos han transformado su labor comunicacional; “han pasado la barrera de meros informadores para ejercer un poder muy importante sobre los ciudadanos: crean opinión, marcan estilos de vida, movilizan personas” [Hugo Carrión,  Estudio Radios comunitarias Ecuador 2007]. De igual forma, la ciudadanía ha cambiado su mentalidad sobre su papel en el proceso de comunicación; su participación en redes sociales, la generación de propuestas corresponsables, su interés por la creación de espacios alternativos, entre otros demuestran un verdadero avance en la participación activa. Es importante conocer la realidad para comprender la función social y educativa que tiene la radio, principalmente las radios comunitarias.

A mediados del siglo XX, surgieron los prototipos de radios comunitarias, pero es en 1983 cuando se consolidan formalmente como un medio alternativo, por la asociación de 600 radialistas de diversos países que crearon la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), que actualmente tiene presencia en 102 naciones de los cinco continentes. La radio comunitaria, al igual que la tradicional tiene el mismo funcionamiento tecnológico, la diferencia radica en que es “un proyecto social sostenido por grupos de ciudadanos con intereses comunes que tienen propuestas hacia su entorno inmediato”  [Hugo Carrión,  Estudio Radios comunitarias Ecuador 2007].

En Ecuador, la radio comunitaria tiene más de tres décadas. En un estudio realizado por Red Infodesarrollo en el 2007, se determinó la situación de las radios comunitarias asociadas a CORAPE.

El estudio determinó que hasta esa fecha existían 26 radios comunitarias: 9 estaciones de AM, 9 en FM y 8 en AM y FM. La cobertura de las radios abarcaba 54 zonas, principalmente en la Sierra Centro Sur, seguida de la Sierra Centro Norte y del Oriente. También se pudo establecer que cuatro medios (Radio Latacunga, San Francisco, La Voz de Ingapirca y Católica de Manabí) llegaban a cubrir, cada uno, un segmento poblacional de un millón a casi tres millones de habitantes.

Fuente: Estudio Radios Comunitarias Situación Ecuador, enero 2007, Red Infodesarrollo. Elaboración: Hugo Carrión

 

Las irregularidades en el espectro radioeléctrico han impedido el surgimiento continuo de radios y televisiones comunitarias. De acuerdo con CORAPE, para el 2008 “nueve de cada diez estaciones de radiodifusión en el país (90%) eran comerciales privadas y una de esa misma proporción, pública (en donde apenas el 3% era de servicio comunitario) [De la concentración a la democratización del espectro radioeléctrico, Quito, Ed. Abya-yala, 2008, p. 27].

Bandas Estaciones públicas Estaciones comerciales y privadas Total
FM 83 834 917
Onda Corta 9 12 21
Onda Media/AM 25 246 271
Total 117 1092 1209
Fuente: Análisis sobre la base de datos verbales del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión. Elaboración: CORAPE

 

En ese mismo año la concesión de frecuencias de radiodifusión y televisión evidenció un crecimiento respecto a los dos años anteriores; sin embargo, de 104 concesiones para televisión, sólo una fue comunitaria: Televisión del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (TVMICC).

Año Radio Televisión
2006 44 8
2007 26 38
2008 61 104
Total 131 150
Fuente: Análisis sobre la base de las resoluciones del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión.  Elaborado: CORAPE

 

Actualmente, las necesidades de libre expresión  y los ideales de desarrollo de los grupos sociales siguen latentes; por lo cual, se ha empezado a trabajar en iniciativas de radios parlantes en espacios abiertos, periódicos comunitarios e incluso medios comunitarios digitales, gracias al uso de NTIC’s.

Desarrollo sostenible de las zonas rurales a partir de los medios comunitarios

Es verdad que los medios comunitarios nacieron por la necesidad que tuvieron grupos sociales por dar a conocer su voz; pero más allá de participar en un proceso de comunicación, las personas buscaban satisfacer sus requerimientos sociales. Es por ello, que la comunicación se consideró como un elemento importante para la atención de varios sectores sociales; la cual debía reestructurar sus actores, contenidos y audiencias.

En cuanto a los nuevos actores, como lo manifiesta Alain Tourine, existen dos formas de construir la experiencia social: “Una en que los sujetos tienen capacidad de subsumir a otros, donde los sujetos son agentes ciegos reproductores de roles y dominados por la voluntad ajena; y una de exterioridad, donde se expresa la voluntad propia, […] lo que conduce a la acción y se recupera la posibilidad de constituirse como sujetos libres y de emancipación”  [citado por Martha Dubravcic, Comunicación popular: del paradigma de la dominación al de las mediaciones sociales y culturales, Quito, Ed. UASB/ Abya-yala/ Corporación Editora Nacional, 2007, p. 85].

En el caso de Ecuador, los grupos sociales se encontraban dentro de la primera experiencia, bajo una forma de dominación y discriminación que evidenciaba su posible debilitamiento; pero, contrario de lo que se pensaba, se consolidaron con mayor fuerza y se empezó a cambiar la visión hacia los mismos. “Aparecen nuevas categorías como la identidad, la raza, el enfoque de género, etc. que ha llevado a reflexionar a los partidos políticos que empezaron a salirse de su dimensión netamente política y a incluir además lo social y cultural” [Martha Dubravcic, Comunicación popular: del paradigma de la dominación al de las mediaciones sociales y culturales, Quito, Ed. UASB/ Abya-yala/ Corporación Editora Nacional, 2007, p. 85].

Las radios comunitarias se convirtieron en espacios más accesibles para transmitir problemas y buscar soluciones de los grupos sociales, pero no desde una perspectiva negativa. Las demandas y comportamientos tomaron como eje central lo cultural.  Las expectativas ciudadanas buscaban “espacios para gozar, compartir con otras personas de diferentes lugares pero con intereses o afinidades, […] no sólo tenía que ver con reivindicaciones políticas o económicas, sino también culturales, reconocimiento de espacios de acción y participación” [Martha Dubravcic, Comunicación popular: del paradigma de la dominación al de las mediaciones sociales y culturales, Quito, Ed. UASB/ Abya-yala/ Corporación Editora Nacional, 2007, p. 92].

Además de los medios comunitarios, las redes o agrupaciones de medios alternativos no solo apoyaban las iniciativas de comunicación, sino que también propusieron proyectos de desarrollo a partir de la Comunicación para mejorar la realidad de los sectores más necesitados. Como las zonas rurales de Ecuador sufrieron cambios, las instituciones como el Centro de Educación Popular (CEDEP) empezaron a abandonar sus trabajos en estos lugares; sin embargo, lo que necesitaban los organismos dedicados a la Comunicación para el Desarrollo era “superar la idea de que lo popular incumbe única y exclusivamente al ámbito rural” [Martha Dubravcic, Comunicación popular: del paradigma de la dominación al de las mediaciones sociales y culturales, Quito, Ed. UASB/ Abya-yala/ Corporación Editora Nacional, 2007, p. 64] para configurar un trabajo que abarcara una amplia cultura popular, dedicada a cooperar en los procesos de transformación de grupos sociales con intereses comunes.

“La mayoría de los programas de desarrollo rural, promovidos por el Estado y por ONG’s, en su mayoría no han respondido a las necesidades reales de las comunidades porque el tema de la participación en la elaboración, ejecución y evaluación no ha sido considerado como elemento fundamental” [Marc Becker y Silvia Tutillo, Historia agraria y social de Cayambe, Quito, FLACSO/Abya Yala, 2009, p. 237]. Sin embargo, algunas instituciones que se dedican al trabajo de la Comunicación Comunitaria y para el Desarrollo, mediante sus procesos comunicativos, conocen la realidad y plantean propuestas de cambio con los mismos actores sociales. Por ejemplo, Radio Ideal del Tena cumple un servicio comunitario, enfocado en “la protección de la ecología y ambiente, la unidad y desarrollo de comunidades y el rescate de valores morales y culturales”, Radio Latacunga trabaja en procesos de Educomunicación, principalmente con los niños indígenas; y así otras radios que trabajan independientemente, por el desarrollo. En cambio, otras organizaciones, para llevar a cabo sus proyectos se han asociado con medios de comunicación como el caso de la Casa Campesina de Cayambe que “apoya con recursos humanos, técnicos y financieros a las comunidades indígenas de Cayambe y Pedro Moncayo en sus aspiraciones de desarrollo” [Bairon Campoverde, Constitución de la Casa Campesina Cayambe] y utiliza la radio comunitaria para incentivar la participación de los pobladores; o por otro lado, han surgido grandes organismos que agrupan medios comunitarios, educativos, populares para trabajar en conjunto, en el desarrollo de los lugares a los que representan, como el caso de CORAPE, ERPE, la Asociación Latinoamericana de Estudios de Radiodifusión (ALER), etc.

Los medios comunitarios y su aporte a la población rural ecuatoriana

Desde mediados del siglo XX, el panorama que envolvía a la población campesina e indígena ecuatoriana demostraba altos índices de pobreza, lo que traía como consecuencia el analfabetismo, la desnutrición, el desempleo y la migración a las zonas urbanas. Es por eso que este segmento de la población fue centro de estudios e investigaciones; “la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas (FENOC), la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI) y el movimiento Ecuarunari se constituyeron en espacios de reflexión, generadores de un nuevo pensamiento” [Martha Dubravcic, Comunicación popular: del paradigma de la dominación al de las mediaciones sociales y culturales, Quito, Ed. UASB/ Abya-yala/ Corporación Editora Nacional, 2007, pp. 61 y 62].

También, este sector fue el grupo objetivo de aplicación de varias políticas estatales, sobre todo, la población indígena que muchos años permaneció sin participación social. A inicios del siglo XX, tras las continuas luchas por un trato equitativo para los indios, “en los momentos de auge de gobiernos sensibles a la condición indígena, se establecieron medidas de protección (Ley de Comunas, formación de maestros indígenas, etc.)” [Jorge León Trujillo, Las organizaciones indígenas y el gobierno de Rafael Correa, Quito, 2010, p. 14]; de igual forma, la participación en ámbitos políticos fortaleció su identidad colectiva.

Por una parte, la población indígena recobró protagonismo y reivindicó su papel en la sociedad; para eso, fue necesario contar con espacios de comunicación para transmitir sus ideologías y en su propio idioma. Con el apoyo de la comunidad internacional, varios movimientos indígenas empezaron a participar en medios de comunicación y crearon los suyos. “Claro que esto se dio siempre que las políticas gubernamentales lo permitieron, porque hubo muchos casos en los que el proceso no pudo iniciarse hasta que esas políticas gubernamentales, y los comportamientos de ciertos sectores sociales, cesaron en su ímpetu de represión y opresión de los indígenas.” [José Cortés y Pamela Rodríguez, Comunicación y Desarrollo en Latinoamérica. El Caso de la Radio Indigenista en México: Radio XEVFS].

Pero por otra parte, el fenómeno de la concentración urbana produjo que el área rural disminuyera drásticamente su población y que, como es evidente, las ciudades fueran creciendo. Los medios de comunicación empezaron a enfocarse en grandes grupos humanos, con lo cual se crea el fenómeno de los medios de comunicación para las masas y las culturas urbanas que “son una mezcla dinámica, un espacio barrido por los vientos de los mass media”; [Beatriz Sarlo, citada por Martha Dubravcic, Comunicación popular: del paradigma de la dominación al de las mediaciones sociales y culturales, Quito, Ed. UASB/ Abya-yala/ Corporación Editora Nacional, 2007, p. 64]; por ejemplo, las manifestaciones culturales del Ecuador se entrelazan con expresiones extranjeras, “parecen presentarse a la vez huellas de múltiples manifestaciones de diversidad y rasgos de las más profundas tendencias a la homogeneización” [Martha Dubravcic, Comunicación popular: del paradigma de la dominación al de las mediaciones sociales y culturales, Quito, Ed. UASB/ Abya-yala/ Corporación Editora Nacional, 2007, p. 66].  Es por ello, que fueron muy pocos los grandes medios que centraron su trabajo en poblaciones pequeñas o grupos sociales específicos y las pequeñas manifestaciones de comunicación comunitaria se mostraron como una mejor alternativa.

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