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Una entrevista, Correa, por favor

Creo que el por favor es imprescindible; por lo menos siempre que solicito una entrevista (sea a un ente público o privado), mantengo mi cortesía. De igual forma si me solicitan un espacio para informar (sea un ente público o privado), estoy dispuesta a dárselo. No podría etiquetar a una persona como “funcionario partidista y seguidor ciego de órdenes ejecutivas”, para negarle su derecho a expresarse.

Sin embargo, no todos piensan así. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dispuso que los ministros de su gobierno no den entrevistas a medios privados, a los que denomina “medios mercantilistas nacionales propiedad de media docena (de) familias”; con lo cual muchos “mercaderes de la comunicación”, periodistas y analistas la consideran una medida anticonstitucional y que atenta contra la libertad de expresión e información.

En este debate vienen primero las cuestiones de interpretación a las que el actual gobierno ecuatoriano nos ha sometido varias veces. Ahora ¿qué es un medio de comunicación mercantilista? De acuerdo al concepto de mercantilismo, serían los medios que negocian con algo que no deben ser objeto de comercio. Obviamente, la comunicación no es un bien o servicio mercantil, pero en el caso de los medios privados está manejada bajo una lógica de comercio, que debe usarse para mantener el medio. Es incuestionable que algunas familias han monopolizado “el negocio”, pero tampoco se puede generalizar que todos los medios privados bajo esa lógica. Mi pregunta es ¿cómo el ejecutivo determinará a quienes concederá o no entrevistas?

Otro de los puntos es la garantía que exige la constitución para la transparencia y acceso a la información pública, actualmente garantizada por la LOTAIP. Según las conclusiones del Foro Transparencia y acceso a la información pública en Ecuador, esta ley “además de ser un instrumento indispensable para exigir el acceso a la información, es también una herramienta fundamental para hacer efectivos otros derechos, pues sin información no se conocen ni ejercen los derechos adecuadamente. Ello nos remite a reflexionar sobre el rol de la Ley como mecanismo fundamental para la toma de decisiones y para la acción argumentada real y eficaz de la participación ciudadana”.

Muchas veces he recurrido a esta ley para obtener información necesaria para mis estudios e investigaciones, pero que han sido de interés público. Entonces, ¿qué hacer cuando la información pública se debe dar a conocer a la sociedad? La solución puede ser que la institución emita un boletín de prensa, pero ¿cómo esté tendría un alcance masivo? Sin duda alguna a través de los medios de comunicación, pero no basta con transmitir lo leído. La labor periodística se centra en contrastar la información, buscar las fuentes, profundizar y discutir el tema. Sin embargo, esta tarea se tornaría más difícil sin los argumentos oficiales del sector público, porque consideremos que subalternos cumplirán la disposición y las instituciones mantendrán, digámoslo sencillamente, una ley de hielo.

Finalmente, la ciudadanía estaría limitada al no recibir información completa por los medios que prefiera hacerlo. “No hay ningún atentado a la libertad de expresión, sino al ‘business’ (negocio) de estos señores”, afirma Correa; sin embargo la ciudadanía es la principal afectada.  El gobierno ocultamente está planteando que si queremos conocer los hechos públicos con veracidad o de las voces oficiales, acudamos a los medios públicos o los no mercantilistas.

Omar Simon afirmó que nadie tiene la obligación de conceder entrevista. Pero a él y a otros funcionarios les recuerdo que el por favor, es un mero pedido y no del medio, sino de la ciudadanía, a través de él. Cada uno sabrá si se siente obligado o comprometido con su labor de responsabilidad social, en este caso, de rendir cuentas a la ciudadanía.

“No soy cortesano de la berenjena”

Les comparto un texto del escritor Eduardo Galeano donde, de manera sencilla, se puede entender la forma que algunos medios o periodistas sucumben ante intereses individuales:

Instrucciones para triunfar en el oficio

Hace mil años, dijo el sultán de Persia:
-Qué rica.
Él nunca había probado la berenjena, y la estaba comiendo en rodajas aderezadas con jengibre y hierbas del Nilo.
Entonces el poeta de la corte exaltó a la berenjena, que da placer a la boca y en el lecho hace milagros, porque para las proezas del amor es más poderosa que el polvo de diente de tigre o el cuerno rallado de rinoceronte.
Un par de bocados después, el sultán dijo:
-Qué porquería.
Y entonces el poeta de la corte maldijo a la engañosaberenjena, que castiga la digestión, llena la cabeza de malos pensamientos y empuja a los hombres virtuosos al abismo del delirio y la locura.
-Recién llevaste a la berenjena al Paraíso, y ahora la estásechando al infierno –comentó un insidioso.
Y el poeta, que era un profeta de los medios masivos decomunicación, puso las cosas en su lugar:
-Yo soy cortesano del sultán. No soy cortesano de la berenjena.

Correa o Palacio ¿quién es el verdugo?

Dentro de mis objetivos profesionales están el llegar a convertirme en una periodista de opinión. Parece algo tan fácil ejercer uno de los artículos estipulados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como el de la libertad de expresión; pues se puede pensar que sólo basta expresar nuestras ideas, pensamientos u opiniones sin restricción alguna.  Sin embargo, ejercerlo como periodista o medio de comunicación no es tan sencillo; siempre recuerdo las palabras de mi profesora de redacción: para llegar a ser un periodista de opinión se necesita haber construido una sólida carrera que respalde la credibilidad, tener vastos conocimientos para argumentar las opiniones y actuar con ética.

En febrero de 2011, uno de los más importantes articulistas de Ecuador, Emilio Palacio, publicó su artículo No a las mentiras en Diario El Universo; en este se hacen severas acusaciones en contra del presidente Rafael Correa, quien no tardó en poner una demanda al medio de comunicación por injurias calumniosas. Hace pocas semanas, el Juzgado Décimo Quinto de Garantías Penales dictó sentencia en favor del presidente, con lo cual,  Diario El Universo tendría que pagar una indemnización de 40 millones de USD y, además sus directivos junto con el articulista tendrían que cumplir 3 años de prisión por el delito.

Tras estos hechos, las reacciones de la ciudadanía, de los medios de comunicación y del mismo Gobierno no se hicieron esperar. Las opiniones de los primeros se encuentran divididas; la de los segundos están en contra, pues afirman que estás medidas se pueden repetir y atentar contra la independencia, incluso algunos medios de comunicación internacionales se han sumado al rechazo porque temen que acciones como ésta se propaguen en sus países. Por otro lado, la postura del Gobierno es irreversible, el Presidente consideró una hazaña histórica la sentencia dictada y afirmó que no está atentando en contra de la libertad de expresión.

Y aquí surge la pregunta ¿Correa estaba en su derecho de demandar a Emilio Palacio por su artículo de opinión? Responder puede ser difícil, yo como periodista me demoré algún tiempo en definir mi respuesta porque no me gustaría que alguien, por más poder que tenga, intente silenciar mi voz. Sin embargo, en este caso se deben considerar aspectos fundamentales como el hecho de que se le atribuya a Correa un sustantivo: dictador, que al no estar muy alejado de la realidad, no es aplicable en un Estado denominado democrático. Por otro lado, el párrafo final es evidentemente una acusación, que vista desde el lado periodístico, carece de argumentos y demuestra una escritura impulsiva. Si analizamos el contexto de lo sucedido el 30 de septiembre de 2010 se puede decir que el presidente no ordenó “fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente”, se ordenó un rescate que, como consecuencia trajo violencia y si hubiese sido expuesto de esta forma o de una similar en el artículo, se hubiese evitado un desacreditación más para los medios de comunicación ecuatorianos.

Durante muchos años, algunos medios y periodistas han injuriado o tergiversado información y como, en ciertas ocasiones los afectados han sido gente común, no se ha hecho nada al respecto. En el juicio del caso de Correa y El Universo es verdad que existen muchas inexactitudes respecto al tiempo en que se demoró en dictar la sentencia, la prohibición de la presencia de los medios en la audiencia, el monto que el presidente pidió como indemnización, entre otros. También es verdad que, aunque Emilio Palacio y El Universo cometieron un error, se puede tomar esta acción de Correa como el inicio para la aplicación de medidas restrictivas y censuradoras en contra de la comunicación social, porque la mínima equivocación puede ser motivo para otra demanda o cierre de medios de comunicación.

Lo cierto es que los periodistas y los medios de comunicación deben seguir informando y expresando su opinión, siempre y cuando, se hable con la verdad y exista la argumentación para sustentar lo que decimos o escribimos. También hay que recalcar que no existe poder suficiente para acallar las ideas, el pueblo puede apoyar o criticar nuestro trabajo porque es para y por la ciudadanía; sin embargo, el único verdugo de las palabras periodísticas es la autocensura que nunca nos debe intimidar.

TVMICC, una visión desde la esencia indígena (primera parte)

Primera parte: La lucha por la reivindicación triunfa en la comunicación alternativa

El frío andino de la provincia de Cotopaxi se disipaba en señal de que en pocas horas iba a amanecer. Era la madrugada del 14 de febrero de 2004, cuando Manuel Caizatoa, morador de Cusubamba, parroquia rural del cantón Salcedo, corría por los terrenos de sus vecinos para darles la noticia. El tiempo se le iba de las manos y no alcanzó a transmitirles el mensaje a todos.

Esa madrugada, Miguel Pillaguano, habitante de esa misma parroquia, alistó su cosecha, se despidió de su familia y se dirigió al mercado de Latacunga para vender sus quintales de choclos, como todos los sábados. Su sorpresa fue tan grande al llegar a la plaza a las cinco de la mañana, hora en que empieza el movimiento comercial,  y encontrarla desolada.

La noche anterior, fuerzas políticas, sindicales e indígenas cerraron las carreteras de ingreso a la ciudad como parte de su protesta en contra del gobierno del presidente Lucio Gutiérrez, lo cual imposibilitó la actividad comercial en la ciudad; pero Miguel y otros comerciantes tuvieron conocimiento de ello sólo hasta ese momento.

Días atrás el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC) convocó a dirigentes para iniciar la medida, pero Pillaguano no pudo asistir a las reuniones con los miembros de su parroquia, porque no podía dejar su trabajo en época de cosecha. Su otra alternativa para enterarse de lo que estaba por suceder, eran los medios de comunicación; sin embargo, según este campesino, los locales dieron apertura al Presidente para hablar de las paralizaciones, pero no se oficializó la continuación o cancelación de la medida; de igual manera, los nacionales anunciaron que las movilizaciones apenas comenzarían el lunes 17.

Los inconvenientes con los medios de comunicación en Latacunga se acentuaron desde 1990, con los primeros levantamientos indígenas. Hubo tergiversación de los acontecimientos por parte de algunas emisoras, que no mostraban interés por incluir a los indios en sus programas; de igual forma, atentados en contra la libertad de expresión por parte de ciertos sectores dominantes.

La provincia de Cotopaxi tiene aproximadamente 380.000 habitantes, más del cincuenta por ciento comprende población indígena y montubia, cuya mayoría se dedica a la agricultura y agronegocio; sin embargo, hasta el 2009 no tenían un medio de comunicación con cobertura local que los representara; como se aprecia en el cuadro inferior, la provincia contaba con nueve y apenas  uno era comunitario: Radio Latacunga (perteneciente a la Iglesia Católica) y, en ciertas ocasiones, dependiente de diversas fuerzas políticas.

cuadro medios comunitarios provincia de Cotopaxi

Miguel Pillaguano recuerda que en el levantamiento  de 1994 en contra de la Ley Agraria, propuesta por el entonces presidente Sixto Durán Ballén, las Fuerzas Armadas de la Brigada Patria sometieron a los periodistas de la radio e interrumpieron la señal.

En 1997 los conflictos con las radios continuaban y el MICC quería que Radio Latacunga pase a ser de su propiedad. “Siempre hubo la necesidad de tener un medio. Por todos los problemas de desinformación es que necesitábamos una radio o un canal de televisión propio”, afirma Pillaguano. Pero los indígenas querían un espacio de comunicación  independiente.

Los dirigentes del movimiento tenían el proyecto de la creación de una radio comunitaria desde inicios del 90. Fue diez años después, que en el Consejo de Gobierno del MICC se decidió llevar a cabo la idea, pero ya no se habló de tener una estación radial, sino un canal de televisión comunitario. El plan se transformó en un documento escrito y, junto con los requisitos para la concesión de frecuencias radiodifusión y de televisión, se presentó al Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión (CONARTEL).

La presencia indígena en el ámbito político fue trascendental para agilitar el proceso, pese a ello, el trámite de concesión se tardó cuatro años en ser aprobado. El CONARTEL asignó la frecuencia de televisión UHF canal 47, en noviembre de 2008 y dio seis meses de plazo para que empezara a funcionar el primer canal comunitario del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi: TVMICC.

¿Comunicadores, emisores o voceros?

La labor periodística es esencialmente la de ser un comunicador, pero la concepción profesional de los periodistas en los tradicionales medios de comunicación nos ha limitado a ser unos simples emisores, ¿por qué?

En el esquema de comunicación, un elemento es el emisor, que es considerado como el objeto o ser que produce un mensaje. A los comunicadores se no ha asignado esa tarea, y en la mayoría de casos la producción se basa en temas impuestos por el medio de comunicación para el cual se trabaje. Es decir, nuestro trabajo es reducido aún más que el de emisor, somos voceros de los intereses particulares.

Daniel Prieto Castillo manifiesta que los comunicadores debemos desempeñar un papel  de emisores-voceros, pero no de ciertos grupos o minorías, como sucede en lo que él denomina la comunicación colectiva, donde los emisores destacan no por su preparación o experiencia sino por el sometimiento al gran emisor (el medio de comunicación). Por el contrario, los comunicadores deben ser voceros de un grupo representativo de la sociedad. En la comunicación intermedia, en donde entran los medios comunitarios, Prieto sugiere hablar de promotores comunitarios de comunicación, cuya función sería incentivar la participación de todos los ciudadanos y procurar su plena inmersión en los procesos de comunicación, al igual que brindar una guía o asesoramiento para la implementación y manejo de información.

Muy pocas veces se considera esta función comunitaria de un periodista, porque no se la considera fundamental, pero que diferente sería si los medios de comunicación se manejaran de tal forma. El problema que tal vez podría surgir en este tipo de desempeño periodístico alternativo es, como lo dice Prieto, la monopolización, para volver a la triste realidad de comunicadores emisores.

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